Por Abel Huerta
Sumergirse en un disco de stoner progresivo compuesto por solo dos cortes de 21 minutos exige una paciencia casi artesanal. Es la misma meticulosidad que se requiere al definir el perfil de tueste de un grano de altura o al cuidar la densidad en los fermentadores de una cerveza compleja: las notas ocultas y los matices no saltan al primer contacto; hay que dejar que el calor, la presión y el tiempo revelen el verdadero cuerpo de la mezcla. Y los brasileños Gods & Punks son, a estas alturas, unos maestros en el arte de la cocción lenta.
El cuarteto, fundado en 2013 en Río de Janeiro por los hermanos Alexandre y Pedro Canhetti (quienes tomaron su nombre como un tributo a Monster Magnet), se prepara para lanzar su sexto álbum de estudio, A Shrine by the Sea, el próximo 3 de julio de 2026 bajo el manto protector de Electric Valley Records.
Si revisamos el archivo, Gods & Punks no es ajeno a las epopeyas. Ya nos habían entregado su pentalogía espacial conocida como la Voyage Series (2017-2021) y el catártico Death (2024), un álbum oscuro nacido de la experiencia cercana a la muerte del vocalista Alexandre. Sin embargo, este nuevo material es una oda íntegra al mar, dividida en dos monstruos de 21 minutos y 12 segundos cada uno.
El Lado A, “The Lighthouse” (dividido en cuatro “olas”), es un viaje de contrastes abruptos. Aquí la influencia de Black Sabbath choca de frente con arreglos atmosféricos y un Doom de paso lento, todo coronado por las voces invitadas de Andrea Ruocco (ex–Spiral Guru).
Puedes darle una primera escucha al adelanto “The Lighthouse [Second Wave]” y “Poseidon [Third Wave]” aquí:
Por su parte, el Lado B, “Poseidon”, abandona un poco la asfixia del Doom para flotar en un enfoque mucho más fluido, psicodélico y espacial. Es un track que respira, que te sumerge en aguas calmas para luego ir aumentando la intensidad de los pedales de efectos de forma casi imperceptible.
Lo que a nivel histórico resulta fascinante de este disco es su método de gestación. A pesar de sonar como un bloque de sonido monolítico grabado en una sola toma, la realidad es otra. Las guitarras y la batería fueron tocadas en Río de Janeiro por Rodrigo y Gabriel; el bajo fue pulido por Pedro en Santos; y las vocales fueron grabadas por Alexandre desde su exilio en París, Francia. Todo este rompecabezas transatlántico fue ensamblado, mezclado y masterizado por Andre Leal y Kleber Mariano en el Studio Jukebox (Volta Redonda, Brasil).
Nos queda una interrogante clara sobre la mesa: ¿Es el formato de “canción de 20 minutos” una genialidad compositiva que permite a Gods & Punks explorar a fondo sus influencias de Rush y el Stoner pesado, o es un desafío al límite de la capacidad de atención del oyente moderno? A mí me suena a que acaban de construir un monolito atemporal (nótese que he estado utilizando la palabra monolito para muchas cosas). ¿A ustedes qué les parece esta “travesía marítima”?
Datos clave y archivo:
- Preventa y mercancía: Asegura tu copia en vinilo o formato digital a través del Bandcamp de Electric Valley Records o en su tienda oficial.
- Rastrea a Gods & Punks: Sumérgete en su Bandcamp y síguelos en Instagram.
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