En el universo literario de H.P. Lovecraft, los seres humanos no somos más que una insignificante anomalía frente a la inmensidad de deidades ciegas e indiferentes que habitan el cosmos; mirar de frente a ese abismo implica, invariablemente, perder la cordura. Desde León, Guanajuato, la maquinaria de Voidgazer ha decidido musicalizar ese colapso mental. No lo hacen a través de la velocidad, sino mediante una densa, asfixiante y corrosiva neblina de Sludge y Doom Metal que se siente tan pesada como la existencia misma.
Tras sacudir el subsuelo el año pasado con su devastador debut Dissolved In Steam (2025), el cuarteto —conformado por músicos de proyectos pilares de la escena leonesa como Cathartic y Soul Eater— está de regreso. Esta vez, la banda presenta una brutal sesión en vivo grabada el pasado 24 de mayo de 2026 en las entrañas de Testa Estudio, el templo de la fidelidad análoga en el Bajío.




La alineación de Voidgazer —Erin (bajo), Damián (batería), Raúl (guitarras) y Baruc (voz)— opera como un solo organismo. En esta sesión, la banda no solo recrea la atmósfera claustrofóbica de su material de estudio, sino que la expande de forma punzante. Los riffs cargados de una distorsión abrasiva se mueven como placas tectónicas, mientras la batería y el bajo sostienen un pulso agónico y masivo. Por encima de la instrumentación, la voz de Baruc emerge como un grito desesperado de quien está apunto de ser engullido por una criatura desconocida (sí, te estoy hablando a ti “la bestia en la cueva”).
El viaje de la sesión arranca con la hipnótica pesadez de “Aparente reflejo”, seguida por el pánico visceral de “Cold sweating” (ambas extraídas de su álbum debut). Sin embargo, el punto agónico de la sesión llega con “Keeping light away”, una obra de casi diez minutos que clausura esta misa negra a las deidades cósmicas que habitan dormitando en los confines del espacio.
Para que una propuesta de esta magnitud no se diluya en el ruido, se requiere de manos expertas. El audio de la sesión fue grabado, mezclado y masterizado por KB, quien ya conoce a la perfección los secretos sonoros de la banda tras haber producido su larga duración. El complemento visual, crucial para transmitir este trance lovecraftiano, quedó a cargo de la lente de Visualist Media (Luis Santillán), logrando capturar el balance perfecto entre la crudeza del directo y la penumbra del estudio.
Voidgazer ha estado manteniendo una actividad constante en los escenarios y esta sesión es la prueba fehaciente de su implacable madurez técnica. Dissolved In Steam no solo nos atrapa en un sueño inenarrable, nos desgarra, nos disuelve y con esta sesión en vivo nos mantiene en un tormento sónico que desearíamos escuchar durante toda la eternidad.
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