En 1927, Fritz Lang presentó al mundo Metrópolis, mostrando una distopía donde la clase obrera era devorada por Moloch, una maquina antropófaga sedienta de carne y esfuerzo humano. La industrialización, lejos de ser un sinónimo de progreso, se transformó en el perfecto ejemplo del tormento moderno. Si el viejo Sludge/doom de K. antes se sentía como si te cavara una fosa para no descansar en paz, su nueva etapa representa precisamente eso: la mecanización absoluta a costa del dolor humano.

Tras 4 años de silencio con su demoledor Ex Nihil, una de las agrupaciones más brutales y de culto nacional regresan con Ad Hominem, un EP de dos piezas diseñado por los ingenieros más brutales del abismo.
El primer corte, “Ex Machina“, funciona como una gran obertura para lo que se viene. Frecuencias bajas con un denso muro de noise y una atmósfera drone que te aplastan como dos placas de metal en una inmensa y fría fábrica de acero (así como aquellas placas que se llevaron parte de los dedos de Iommi).
Tras esto, se desata la pieza homónima, “Ad Hominem“, una canción que supera los diez minutos de duración y que (a mi punto de vista) emerge como el soundtrack ideal para los mapas infernales extraidos de videojuegos como Doom o Metal: Hellsinger. En este track, la sección rítmica hace ese trabajo sucio, la batería emula el golpeteo de los martillos de los demonios que construyen las cadenas de los condenados. Sobre esto las guitarras resuenan como una sierra eléctrica que te va desgajando milímetro a milímetro, mientras que las líneas vocales que se encuentran en el fondo abandonan su humanidad para convertirse en el alarido de millones de almas atrapadas en el abismo insondable.
Ad Hominem, marca una evolución dentro de la identidad de K.. Nos olvidamos por completo del fangoso y estridente Sludge para recomponernos como una maquinaría inmensa de sonidos y metales chocando unos con otros.
Escucha el Ep a continuación:
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