Hay momentos en que el orden aparente de las cosas se colapsa. Desde finales de octubre del año pasado, Vallis Mortem entró en una especie de letargo; un tiempo tormentoso donde las manecillas del reloj, los tiempos y el dinero se negaron a cuadrar. Los micrófonos del podcast se quedaron en silencio y las notas de la web se quedaron en blanco mientras el subsuelo sónico seguía rugiendo allá afuera. En ese lapso docenas de bandas liberaron sonidos y emergieron agrupaciones que merecían ser escuchados. Hoy, después de este silencio sepulcral inicio una serie de crónicas retrospectivas para mostrar aquellas reliquias que se quedaron grabadas en mi ausencia.
Y como película de zombies serie B emerge de las tumbas Gloom, una agrupación nacida en el corazón del país que, a pesar de no haber tenido la fortuna de presenciar su directo todavía, posee un arsenal sonoro demoledor.

La grandiosidad de Gloom no es una casualidad; es el resultado directo de quienes son sus músicos. En sus filas encontramos a “Cosmo” Lorenzo Raphael, un músico fundamental para entender un poco de la pesadez contemporánea en México gracias a su historial en diversas bandas entre las que se encuentran los brutales Satánico Pandemonium y la lisérgica acción de La Maquinaría del Sueño.
Además se une el pulso impecable de Jairo Muñoz en la batería y la presencia de Mónica Sandoval en las frecuencias bajas y la rabia de las líneas vocales. Este triunvirato de la distorsión se encuentra afinando los últimos detalles oara el lanzamiento de lo que será su primer EP de estudio.
Sónicamente, la propuesta de Gloom se autodefine como: Horror Doom y Criminal Sludge Metal, propuestas que caminan sobre la ficción cinematográfica y que se cruza con la crudeza de la realidad nacional (influenciada probablemente por el trabajo real de Cosmo), con sonidos que recuerdan a el nihilismo de Dystopia, la miseria industrial de Godflesh, el dolor de los japoneses Corrupted y todo el lodo sónico de Meth Drinker y Nausea.
“Una banda creada a finales de 2024, influenciados por la música extrema, pero que en la parte visual y lírica recurrimos a la nota amarilla, al misterio de la muerte y a la belleza de lo pútrido” – Cosmo.
Su universo no solo se nutre del cine de terror ochentero o las cintas de Serie B; hay un profundo cariño a las atmósferas del terror del cine de Oro Mexicano, además de la mezcla con la crudeza de la nota roja. Es básicamente un México en todo su esplendor (aunque sea horrible), retratado en el arte.
Gloom está por lanzar su primer tormento, así que les recomiendo que esperen su estreno y que sigan revisando el valle de la muerte, estamos de regreso en este nicho.

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