En el génesis de todo subgénero musical existe una banda insignia, y el stoner no hubiese sido posible sin la legendaria Sleep, tras varias desbandadas, reuniones y nuevos álbumes la agrupación que alguna vez fue de culto se convirtió en un pilar inamovible de las playlist de muchos escuchas pesados y lisérgicos.
Al pensar en Sleep, siempre se nos vino a la mente dos personajes Al Cisneros (increíble bajista y creador de sonidos hipnóticos,quien a su vez mantenía a la banda con reediciones y remasterizaciones a diestra y siniestra) y Matt Pike (un melenudo con el torso desnudo y riffs insanos y pesados).
En este 2026 y tras un single estrenado nos dimos cuenta, sin que la banda o alguno de los miembros diera alguna palabra, que Pike ya no formaba parte de esta, sorpresivo pues nunca creímos que Sleep siguiera vivo si uno de sus pilares se derrumbaba.
A todo esto nos topamos con el anuncio de un nuevo álbum llamado Hemispheres, que se estrenó este 3 de septiembre de 2026 y del cual se puede hablar mucho, sin embargo trataré de resumir mis pensamientos mientras la re-escucha continua.
Si bien Sleep no ha perdido ese “momentum” lisérgico, sí nos hace entrega de un álbum un tanto más descafeinado de lo que estamos acostumbrados. Este nuevo material viene incluido de nuevos músicos con los cuáles Cisneros ha hecho mancuerna y que de una u otra manera mantienen en boca de todos a la banda.
Desde el punto creativo Al Cisneros no ha perdido el toque de composición, su música se sigue manteniendo pesada gracias al poder que le imprime a su instrumento y las letras nos siguen llevando a través de relatos acontecidos en el espacio, lo que hace que este álbum mantenga un estilo muy apegado al viejo Sleep.
A su vez nos encontramos en las percusiones a un viejo y legendario conocido, Dale Clover baterista increíble de la magnífica banda de Seattle MELVINS, que imprime todos sus saberes en este nuevo paso de Sleep, Dale hace un gran trabajo, cumplidor y hasta ahí, no hay algo que lo haga destacar pero tampoco queda a deber en su interpretación, ahí no es donde flaquea el disco.

Aquí viene la parte difícil y lo menciono pues los super fan de Pike (en los cuales me incluyo) van a recibir con todo su odio (como ya lo hicieron con los Singles) a Bubba Dupree quién, a mi parecer, es el que menos tiene la culpa de haber sido contratado en la banda, si bien pudo dar un paso al costado debió tener una entereza para tomar los zapatos tan enormes que habían quedado vacantes, lamentablemente sin mucho éxito. Bubba conocido por sus participaciones en bandas del subgénero, la más importante su mancuerna con Brant Bjork, dista mucho del sonido de Sleep, el guitarrista se mueve más en estos sonidos y ámbitos de los tonos más bluseros, menos animosos y más relajados, con esto no quiere decir que el álbum suene a Bjork o a OM, pero si pasa por agua varias veces a lo que nosotros conocemos como un solo de guitarra o un riff de Sleep; en los álbumes pasados los sonidos eran una batalla constante, entre batería, bajo y guitarra aderezados con la somnífera y a veces hardcore voz de Al, ahora es Al y su protagonismo versus lo somnífero que puede llegar a ser la guitarra de Bubba (al menos para la banda). A su vez siento que sería injusto para todxs decir que estás rolas deberían pertenecer a un álbum de OM como muchos fans lo han externado, ya que no alcanzan ni el punto de trance que se maneja en las composiciones de la banda ni la pesadez que se imprime en algunas de sus canciones como “State of no Return” o el mismo final de “Thebes”.
Hablando un poco más sobre el contenido del álbum no podemos decir que los sonidos monolíticos han desaparecido, continúan y de una manera excepcional, lamentablemente hay una pobre ejecución en los solos (aunque yo quisiera poder elaborar por lo menos uno así) y a su vez la guitarra por momentos desaparece al completo donde hasta en su formato de acompañamiento se siente que no hace falta.
No quiero pecar de fanatismo por un músico, pero realmente los solos de Pike suenan más precisos y con más ímpetu en su forma de tocar que los de Dupree.
El álbum por sí solo no es malo, tenemos canciones como “Hemispheres”, “The Morrisist” o “Arrival of the Industrial Ships” que presentan grandes sonidos propios de una banda que sabe componer a pesar de lo ya hablado con los solos, eso sí Hemispheres termina de una forma a mi parecer anticlimática, bastante bien lograda.
Si eres nuevo en el ámbito de los sonidos del stoner te puede mantener y creo que eso es bueno, en ningún momento se aleja de lo que podría ser una banda buena en este ámbito… sin embargo si ya conoces a Sleep francamente puede que la relación con esta nueva música sea un tanto problemática, sin temor a decirlo creo que si hubiesen tenido otro nombre y Cisneros se presentara con un alter ego lo vería con mejores ojos y tal vez si Dupree no hubiese flaqueado tanto en ciertos momentos del álbum, no estaría hablando de esta manera del mismo.
Creo que estoy siendo un poco injusto con Buba, pues llegó a una banda consolidada y con una larga fila de fanáticos hambrientos de riffs, tan solo fue un poco de mala suerte combinada con un estilo que no le va cien por ciento a la banda, así como le pudo tocar a él, le pudo tocar a cualquiera incluso si hubiesen querido imitar la fórmula de Pike, a resumidas cuentas, el álbum por sí solo no es malo es un disco que cumple y que te mantiene atento en cada momento a sus sonidos y su composición, no obstante tiene una pequeña maldición, el nombre de la banda, los nombres de sus ex-miembros y la leyenda que se formó con ellos, así como la música que han presentado a lo largo de los años, buen álbum, mal momento. Mientras tanto solo queda decir que este Sleep descafeinado solo obedece a dos cosas… los cafés con leche vegetal y las cervezas sin alcohol.
Pero, no dejes que un adulto en sus treintas te diga que escuchar (o sí), juzgalo por ti mismo a continuación:
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